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17.6.13

Cómo identificar a un cliente malo

Por Leonora Varo.

La mayoría de los clientes malos no son personas que, de repente y a la mitad de un proyecto, muestran el demonio que llevaban guardado, no. La mayoría de los clientes malos se pueden reconocer desde la primera cita, lo que pasa es que nuestro radar detector puede estar un poco descalibrado.
Si aún no tienes mucha experiencia asistiendo a citas con los clientes  te comparto cuáles son los puntos en los que deberás fijarte para identificarlos.
  1. Es obvio que tú debes ser puntual para llegar a la cita que pactaste con el cliente, lo mismo aplica para él o ella. La etiqueta empresarial dicta que el tiempo de tolerancia para esperar a la otra persona es de máximo 15 minutos. Si tú estás sentado en una recepción, ya pasaron esos 15 minutos, y nadie te ha dado una explicación del retraso del prospecto, acércate a la persona que te recibió y avísale que te vas a retirar. A mí me ha pasado que cuando les digo que me voy “mágicamente” aparece le persona indicada. Un prospecto que no respeta tu tiempo o que no avisa que llegará tarde es una persona que no respeta el tiempo de los demás.
  2. Mientras permaneces en las instalaciones del prospecto debes atender a la mayor cantidad de detalles que puedas: si el lugar es un ejemplo de organización y limpieza o si hay caos en los escritorios de los colaboradores. Si los empleados deambulan indecisos o si el oficial que te recibe amablemente te acompaña hasta tu destino. Alguna vez me pasó que llegué a una empresa y las dos personas que estaban esperando en la entrada me preguntaron, sin pena alguna –¿A usted también le deben dinero?– Yo me quedé fría, ya me podría imaginar que tipo de problemas podría tener con este prospecto. Lo corroboré un mes después, cuando comenzó a darme largas con el pago.
  3. Una vez iniciada la reunión, los primeros 20 minutos son cruciales para conocer cómo será el trato del prospecto ¿sabe claramente qué es lo que necesita y lo explica de forma adecuada? ¿está angustiado por un deadline y quiere que tú le quites el problema de encima? ¿te considera un profesional competente o sólo llegaste allí porque le dijeron que eras baratero?
  4. Si en la reunión participan varias personas debe quedarte claro quién es quién. Probablemente la persona que explica el proyecto no es la misma que toma las decisiones o quien da el visto bueno. Después de recibir la información general del proyecto haz las preguntas que consideres pertinentes y observa cuidadosamente a quién miran los demás al momento de esperar respuestas, eso te ayudará a ubicar las responsabilidades y jerarquía de los presentes.
  5. En mi experiencia, una cita exitosa no debe durar menos de media hora y, muy rara, vez se extiende a más de una hora. Al final de esta reunión deben quedar establecidos los alcances del proyecto y tú debes aclarar que, con toda la información que recibiste, elaborarás una propuesta económica que enviarás a la brevedad. Si no estás 100% seguro del costo del proyecto, hazte un favor y no andes soltando precios a lo menso durante la reunión. Si te presionan para que les des “un número” voltéales la pregunta y cuestiónalos sobre el presupuesto que tienen asignado para ese trabajo.
El momento de la verdad: cuando esté a punto de terminar la reunión hazte estas tres preguntas y respóndelas honestamente ¿te sentiste bien hablando con el prospecto? ¿la propuesta te inspiró positivamente? ¿confías en las personas que te citaron? Si la respuesta a alguna de ellas es “NO” mejor no sigas adelante con el proyecto. Piensa que se trató de una cita a ciegas donde el prospecto te decepcionó gravemente ¿volverías a salir con alguien que llega tarde, que no te da confianza y no te respeta? Confieso que yo sí trabajé con personas que, desde la primera cita me dieron los indicios de ser malos clientes, hasta que se me quitó lo masoquista.


14.6.13

The Comic Sans Song ♫

Tips para diseñar un logotipo

1. Primero que nada viene la información, una charla con tu cliente te va a dar la idea que este tiene en cuestiones como: ¿Qué quiere proyectar?, ¿A quién va dirigido?, ¿En qué medios se va a reproducir?, Si es una empresa, producto o servicio, ¿Qué nombre llevará?, etc.
Tener el nombre desde el principio es muy importante porque este puede ser el que defina el diseño del logotipo o talvez se preste a que sea una composición tipográfica (no todas las identidades tienen que estar acompañadas de un gráfico).

2. Comenzamos bocetando a lápiz y papel todas las cosas relacionadas con “la idea” o ligadas al nombre que se nos dió, hay que agotar todas las posibles vertientes, hay que hacer tantos bocetos como ideas se generen, posibles fuentes, etc. Este proceso nos ayuda a filtrar conceptos y separar las buenas ideas de las que no son tan buenas. Depende mucho de la importancia del proyecto pero a veces hacemos 10 bocetos a veces 50, los pegamos en la pared y comenzamos a quitar las ideas que creemos que no sirven, este es un preoceso tedioso pero gráficamente queda tan filtrado que las 5 propuestas que te quedan serán muy buenas.

3. Pasamos los bocetos a vectores, aquí podemos comenzar a jugar más con combinaciones de las ideas seleccionadas (tipografías y formas) y tenemos la ventaja de que podemos hacer muchas combinaciones y una vez más filtrar.
Importante: en esta etapa no aplicamos nada de color, todo se trabaja en blanco y negro sólidos, creo que si un logo funciona en negro funcionará en cualquier color, además nos sirve de que nos enfocamos en el mensaje del logo y no gastamos energías en buscar una paleta de colores, cosa que haremos después.

Imprimo las propuestas en negro y las pego en la pared y vuelvo a hacer un filtrado.

4. Seleciono 3 propuestas entonces busco la combinación de colores o el color que creo será el más apropiado, (muchas veces te tienes que apegar a los colores de la imagen de la empresa o servicio) después de esto le presento al cliente en color y en blanco y negro las tres propuestas. El proceso da un resultado muy filtrado de modo que regularmente el cliente queda satisfecho.

Otros: Los logos con brillos, sombras y efectos en general los uso como “variaciones” de los logos oficiales, que generalmente son en plastas. Aquí tiene mucho peso el uso final del logotipo, pero creo que siempre hay que volver a las bases del diseño de identidad y hacer logos fáciles de reproducir, que se vean bien en tamaños reducidos y esas cosas del diseño tradicional. 

12.6.13

La prueba de color

Por Fernando Angilella.

¿Realmente sirve de algo?

En el día a día, con los tiempos tan recortados y con la enorme facilidad de enviar archivos por la red, de repente no reparamos en la importancia de un instrumento como la prueba de color.
A lo largo de mi carrera he visto todo tipo de cosas; desde mandar una aprobación en pantalla hasta solicitar corridas muestra a la imprenta para aprobar color y calidad; pasando por aprobaciones en pdf, word, excel, o bien, sobre impresiones láser o de inyección sin el más mínimo control de color o calidad.


Dos personas no ven igual, ¿cierto? Nuestra pantalla y las de nuestros clientes seguramente no despliegan los colores iguales.

No mencionamos al word ni al excel por que no es el tipo de software que está pensado, diseñado y desarrollado para nuestra profesión. Es como filmar cine en un teléfono móvil, se puede, pero no tiene la misma calidad.

En cuanto al pdf, pasa algo similar. Un archivo pdf preparado para impresión de alta calidad no lo va a poder ver correctamente nuestro cliente si no tiene la misma versión “profesional” del software que nosotros usamos. Y seguramente, no va a llegarles por correo por que, por alguna razón que no tiene ninguna lógica, los correos de nuestros clientes mercadologos, por lo menos los míos, están limitados a 3Mb, y se sabe, es de dominio publico en esta profesión, que un archivo de un empaque, aunque sea en pdf de alta calidad, pesa mucho más de 3Mb. Por lo que el pdf también queda descartado. De todas formas, seguramente, hubiera sido desplegado en una laptop cuya pantalla…. no es para evaluar color.

Entonces, ¿que nos queda? si somos realmente profesionales, una prueba de color comercial impresa, calibrada y certificada. OJO, para mi, una prueba de color, es una impresión que ha sido previamente procesada por un software que compensa la enorme gama de color que tienen los pigmentos para impresión por inyección de tinta, y SIMULA un espacio de color estándar pre-definido, incluyendo el blanco del sustrato que fue usado para calcular ese estándar. El software también pueden imprimir sin compensar el archivo y por lo general se usa para imprimir fotografía de gran calidad. Los hay también para prueba de color sobre película transparente.

El sustrato que usan estos sistemas, no es el papel bond del club de precios. Es un sustrato cuyo proceso de producción está sujeto a controles estrictos de absorción de tinta y blancura (en el caso del papel). Esto nos permite que no tengamos que estar haciendo ajustes constantes en el software para compensar esas variables.

También, un software que se respete, debe permitir certificar la prueba de color, comparando una serie de parches de color impresos contra una tabla de datos numéricos y demostrarnos que la impresión esta dentro de la tolerancia que marca el estándar que hemos predefinido para nuestra prueba. Si no queda, hay que re-calibrar equipo y software y revisar el original mecánico.

Solo así estamos hablando de una verdadera prueba de color. Solo así, nuestro cliente puede percibir, dependiendo de su agudeza visual, lo que se debe buscar en la impresión a gran escala. El ideal es revisar esa prueba bajo una iluminación controlada de 5000°K. De lo contrario, algunos papeles y pigmentos pueden presentar un efecto que distorsiona la reflexión de la luz y que se llama metamerismo. En caso de que se presente metamerismo por condiciones físicas de la prueba de color, la evaluación y aprobación de dicha prueba no tiene ninguna validez y el resultado en la imprenta seguramente variará.

Tipos, tamaños y precios de los sistemas de prueba de color, hay para todos los presupuestos, por lo que por lo menos eso, no puede ser una excusa para no tener un sistema en la oficina.
Una de las ventajas que nos da contar con un sistema así, es que nosotros mismos estaremos seguros de que el archivo va sin fallas, es perfectamente reproducible en la imprenta, y con ello, ya no habrá aquél desagradable comentario de que nuestros archivos están mal. Claro, también es importante entender como funciona el color, estándares de color, procesos de impresión, etc..


También nos permitirá cobrar más, independientemente de que las pruebas de color las cargan a la cuenta del cliente, también, esa seguridad que le dan a su cliente de que su trabajo está bien hecho, técnicamente hablando, les permite subirle un poco a sus facturas, sin exagerar, pero ¿tienen ustedes una idea de cuanto cuesta ajustar una máquina, entonar la impresión y tener todo listo para una producción en masa? Y luego llegan ustedes con o sin su cliente al pié de máquina y ajustan los colores, confiando en su memoria o en una impresión de inyección de tinta “cualquiera” …. hasta que les gusta? Consideren que una imprenta de mediano tamaño le agrega al costo, entre el 10 y el 25% de costo del trabajo solo para ese ajuste y merma de materiales durante el mismo ajuste.

Con archivos bien hechos, es decir, originales mecánicos profesionales, con manejo de color correcto, y una prueba de color calibrada y certificada, el tiempo del ajuste de una imprenta se reduce al 5% del tiempo cuando las condiciones anteriores no se cumplen, es decir, de ese porcentaje de entre 10 y 25% ustedes pueden ahorrarle al cliente, y a la imprenta, hasta un 80%. Sin mencionar que muchas veces los sustratos para impresión de empaques no son biodegradables ni reciclables, causando un daño ecológico acumulado incalculable.

Respondiendo a la pregunta de si ¿realmente sirven las pruebas de color? la respuesta es un categórico SI, y mucho. Pero sólo si se usan correctamente.



4.6.13

Mandamelo en CMYK, dice… y en CMYK se lo mandamos (Parte 2)

Por Fernando Angilella.

La forma correcta de abordar este tema es, desde mi humilde punto de vista, iniciar con la Teoría del Color. Pero sé que mis queridos lectores no se llevan bien con las teorías. De lo contrario, no serían diseñadores.
Son bastante impacientes y quieren soluciones rapiditas y sin choros mareadores. Sin mencionar, como aderezo, la enorme flojera que eso implicaría.

Y además por que el tema es el CMYK y, desmiéntanme si no es cierto, pero cuando convierten un archivo a CMYK, el camino es sencillo: Edit/Convert to profile/OK ¿qué tanta bronca hay con eso? (si no es que inician con un archivo en blanco, directamente en CMYK sin preguntarse por qué la mitad de las funciones del photoshop no funcionan)
Esa forma de convertir un archivo, mucho me temo, mis hiperactivos lectores, es totalmente incorrecta. El Photoshop nos presenta múltiples opciones para hacer las conversiones, y cientos de expertos se molestaron en ofrecérnoslas para hacer un mejor trabajo, pero no las usamos por que:
  • no tenemos tiempo
  • no notamos ninguna diferencia
  • no entendemos de que habla
  • así nos dijeron que había que hacerlo
  • o todas las anteriores. Cierto?
Si no entienden la teoría de color, colores aditivos y sustractivos, RGB vs CMYK, luz vs pigmento, los procesos y sus variables de impresión y estas cosas “aburridas e inútiles” no van a pasar al siguiente nivel y realmente no hay ningún problema. Mucho mejor para los que si nos ocupamos del tema por que se reduce la competencia.

Queda claro que lo importante de nuestro trabajo es la creatividad, el concepto, la comunicación del mensaje, hasta la estrategia gráfica. Pero ¿de qué sirve todo eso, si al final, nuestro empaque no vende por que “se ve pinche” y no coincide lo que se ve con lo que hay que pagar por él? O la hermosa modelo en la portada se ve enferma, verde-gris. Y si al impresor no le importa, por que “así viene el archivo”, a nosotros sí debería de importarnos, ¿no creen?

Estoy seguro que sólo algunos obsesivo-complulsivos hiper controladores notamos las ligeras diferencias, pero para nosotros, esas ligeras diferencias significan trabajar menos, dar menos explicaciones y… cobrar más. La perfección está en los detalles. ¿Les interesa ahora?
Existen millones de variables o combinaciones en la impresión comercial: Proceso de impresión / Tipo de Máquina / Sustrato / Condiciones ambientales / Acabados o procesos posteriores a la impresión / Reglamentaciones sanitarias / Pigmentos para las tintas / Alcalinidad del agua / Pericia de los operadores / Hábitos locales y por supuesto, las preferencias personales que son totalmente subjetivas e incalculables; por mencionar los que me vienen a la cabeza ahora.
Analicemos entonces algunos de los diferentes tipos de CMYK. Para ello debemos entender que cada uno parte de un estándar específico para un tipo o proceso de impresión diferente sobre un sustrato definido y bajo condiciones muy controladas. Usaremos como ejemplo algunos de los CMYK que yo tengo en mi Photoshop.
Los procesos de impresión Flexografía, Huecograbado y Offset son los más comunes en la impresión comercial.
Los estándares de color más comunes en la impresión comercial:
US Standard Web Offset Printing (SWOP): el que usan todos aquellos que no saben que hacer y les piden los archivos en CMYK. Es el estándar americano para impresión en Rotativa sobre papel de alta calidad.
US Standard Web Offset Printing (SWOP) uncoated: igual que el anterior pero para impresión sobre sustratos no recubiertos.
US Sheetfed Coated: para impresión sobre papel recubierto de alta calidad en hoja suelta.
Euroscale: estándar europeo (Alemán) para impresión sobre hoja suelta recubierta de muy alta calidad.
GRACol: un nuevo estándar basado en la reproducción neutral y correcta de una escala de grises impresos en CMYK.
PaC.Space CMYK Gravure: estándar para la impresión de empaque en huecograbado sobre película plástica.

Hay dos tipos de máquina de impresión comercial principalmente:
Rotativa, rollos enormes de sustrato que se llaman bobinas y que van de un lado al otro de la máquina de impresión, en su trayecto va siendo impreso a muy alta velocidad y se usa principalmente para periódico, revistas, folletos o empaques;
Prensa plana o de hoja suelta que tiene de un lado una pila de hojas de papel que van pasando, individualmente, de un extremo al otro de la máquina a una velocidad mucho menor que una rotativa. Su uso principal es para libros, folletos, cajas de cartón, etc.

El principio de impresión es prácticamente el mismo para los tres procesos y ambos tipos de máquina. En todos existe la posibilidad de imprimir por una cara del sustrato o por ambas simultáneamente. Aquí la variable principal es, primero, el proceso de impresión y la velocidad y de ahí se desprende otra, el tipo de sustrato o papel que se usa ya que a mayor velocidad se debe usar menor cantidad de tinta para que cuando llegue al otro extremo, ésta se encuentre totalmente seca.

Cada sustrato tiene una tonalidad de blanco diferente, (asumiendo que todos son blancos), luego tenemos la capacidad de absorción de la tinta que tiene ese sustrato, los hay mas absorbentes (como el papel bond tradicional o el papel para impresión de periódicos) que se les llama “Sin recubrimiento o Uncoated y otros menos absorbentes (Revista, libro de arte) y se les llama “Con recubrimiento” o Coated. También tenemos películas plásticas cuya absorción es mínima.

¿Por qué es importante el tono del blanco del sustrato? Ahhh. Por que las tintas de impresión comercial son transparentes y se van “sumando” unas encima de las otras para “hacer” los diferentes colores y tonos. Mientras más blanco es el sustrato, más puro es el resultado. De ahí que podemos tener rojos puros o cenizos. Amarillos intensos o sucios y así con todos.

La absorción del sustrato nos da como resultado la diferencia entre un negro o un negro-grisáceo (y todos los colores grisáceos) Ahí no hay nada que hacer. Son las reglas de la física. Así es la teoría del color. Así son los procesos. La solución está en saber diseñar con esas variables. Prever (Pre-ver: Ver antes de que…) el resultado y hacer las correcciones pertinentes.
Las variables y procesos antes descritos se multiplican por cada máquina y sus características específicas. Edad, mantenimiento y condiciones físicas de la máquina y sus partes, Operadores de la máquina, Placas o cilindros grabados, preprensa, etc. Es de ahí que salen millones de variables.
En un mundo ideal, la imprenta debería proveernos del perfil específico de la máquina que imprimirá nuestro diseño, pero eso es imposible hasta que la imprenta no haga la caracterización de la máquina con el sustrato específico para nuestro proyecto. Y respete la programación de cada trabajo. Es por eso que nosotros usamos (o deberíamos) estándares de previsualización para los archivos y los impresores usan (o deberían usar) los mismos estándares para caracterizar sus máquinas. Así, nuestro trabajo se imprimirá bajo las mejores condiciones posibles. Con menos desperdicio por correcciones subjetivas, menos tiempo por que el ajuste de la máquina es más rápido. Y la suma de ambos se traduce en más dinero para la bolsa.
Hay un principio básico que justifica todo lo antes descrito: Garbage-in = Garbage-out. Si entra basura, sale basura. Esto viene a que si los archivos que preparamos y enviamos a las imprentas no vienen correctamente preparados para el proceso específico, ya estamos perdiendo información y no van a dar el máximo esperado. La imprenta recibe archivos limitados y por más que quiera, “la cobija no da mas” la información se fue.
Por ejemplo: Si ya le quitamos 20% de negro, por que usamos un estándar equivocado, pues el negro más oscuro será 80% y así con todos los colores. El lado contrario de la moneda es igual, si les enviamos 100% de negro y el proceso acepta solo 80% entonces el 20% restante se pierde. Y si a nuestro cliente le presentamos una prueba de color con sombras puras y 100% oscuras, y la imprenta solo puede dar sombras 80% oscuras, pues esas sombras, al final del proceso, no son las que le ofrecimos al cliente y ahí es donde viene el “exceso de explicaciones de lo que es inexplicable” – tu eres el diseñador, tu deberías saberlo. Y el impresor, siempre del lado que le conviene, apoya esa teoría de que tus archivos vienen mal. Y esta vez tiene razón.

Entonces en resumen: Mándamelo en CMYK y …. le debemos preguntar ¿en cuál? La respuesta será la misma si viene del ejecutivo de cuenta que atiende a tu cliente: —Pues CMYK!!! Que parte no entiendes? Pero si Uds, ya cansados lectores, que saben y entienden de lo que llevo horas pensando y escribiendo, le preguntan: Rotativa? Huecograbado? Película Plástica Transparente? ya empiezan a tener idea de que el estándar CMYK correcto debe ser ___________ y entonces empiezan a diseñar en consecuencia.
Lo que queda claro para nosotros diseñadores, es que con tantas variables es muy difícil saber, para todos los casos, cual es el proceso, sustrato y características de impresión. El único que lo sabe realmente es (o debería ser) el impresor.
Luego entonces, deberíamos de trabajar y entregar los archivos en RGB, acompañados de una prueba de color que simula el estándar a utilizar por la imprenta, y la conversión al estándar de la máquina en específico cae en la cancha del impresor.